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Dom kulture n1
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Grahovo n1. 2006.
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Grahovo n2
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Grahovo n3.
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Grajovo n4.
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Krajina.
2004
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Krajina
2006
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Sarajevo n1
2004
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Sarajevo
n2
2004
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Sarajevo n3
2004
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Sarajevo n4
2006
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Sarajevo n5
2006
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Sarajevo n6
2006
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Sarajevo panorama
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Sarajevo1A
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Primoz caminha pela vida com uma serena
mirada azul, porém os olhos de sua mente tem o dom de ver,
em todo momento, algo mais além do que o imediato, da simples
superficie. Ainda contando com a suave dúvida da incerteza
que subjace de forma quase lacerante em todo fotógrafo,
Primo é capaz de projetar seu olhar interno para,
se não penetrar, sim dobrar, marcar a membrana elástica
dos sonhos, dessa zona visualmente inacessível que os materiais
fotosensíveis, em muitas ocasiões nos permitem assimilar
de forma parcial.
Primoz não se conforma com sonhar,
com fazer grandes fotos, como fazem uns poucos artistas, mas sim
é capaz de fazer fotos enquanto sonha, quem sabe com os
resultados, porém provavelmente, com o que as largas exposições
necessárias para criar grande parte de suas imagens lhe
permitem intuir na vasta abóboda do que nesses instantes,
nessas horas, é o centro de sua solidão ainda que
seja compartida. E ele, tanto se tratando do firmamento depositário
das constelações, como do firmamento que este autor
é capaz de construir em torno de sí, e de compartir
com seus seres queridos, no mais humilde dos espaços.
Valentín Sama
Março de 2002
Para un fotógrafo, Venecia puede
ser una trampa o una cáscara de platáno. Es fácil
caer en lo superficial, en lo cursi, en el 'dèjá
vu'. Es por este motivo que Primo Bizjak ha decido descubrir
y revelarnos, a través de la fotografía nocturna,
otra Venecia, que no conocemos. Pero de nuevo no es la Venecia
de los reflejos sobre el agua o de los claros de luna, sino más
bien una ciudad con obras, con intervenciones de limpieza y manutención
de los canales. Y esta elección no ha sido dictada por
las ganas de ser extravagantes, sino del deseo de utilizar la
fotografía aprovechando una de las características
que la convierte más penetrante en la oscuridad con respecto
al ojo humano: la capacidad de "sumar" la luz en las
largas exposiciones registrando sobre la emulsión fotosensible
formas y colores que nuestra vista no percibe, o percibe de forma
diferente. De aquí nace el placer o la sorpresa por revisualizar,
por revalorizar detalles de la ciudad a los que si no prestaríamos
poca atención o descartaríamos por su escasa calidad
visual.
En todo el trabajo un rol determinante es el representado por
el uso de la cámara de gran formato cuyas modalidades operativas
condicionan fuertemente también la actitud mental del fotógrafo.
El lugar se escoge con tranquilidad, el encuadre estudiado y sopesado
sin prisas, la exposición calibrada y realizada aprovechando
la hora más oportuna, a veces una en la que una residual
luz diurna se suma a la artificial. Los tiempos de ejecución
son lentos, meditados y todo lo que se refleja inevitablemente
en el trabajo resulta "ordenado", aunque lo que represente
sea el desorden. Por lo que respecta a los colores, son el resultado
de la lucha de Bizjak con la oscuridad de la noche, que para el
ojo humano apaga y esconde, pero para la película desvela,
sorprendiéndonos. En esta pesquisa nocturna a la fotografía
le falta la capacidad de registrar el hedor del agua podrida y
estancada y el ruido de las bombas hídricas: la escena
está registrada en una dimensión poética
y estética que transforma la obra en un "espléndido
desorden". De nuevo aceptamos de buena gana las mentiras
que la fotografía nos cuenta.
Guido Cecere
Primavera 2003
Fotografiar la frontera
Notas sobre el trabajo de Primoz Bizjak, Karavle 2004-2005
La geografía europea ha cambiado
de forma radical desde 1989. No sólo por los nuevos estados
que surgieron a raíz de la caída de la Unión
Soviética, sino también por la secuencia de separaciones
más cercana a nosotros, de forma incruenta en el caso de
Checoslovaquia, y cruenta en el caso de ex-Yugoslavia. El prefijo
ex podría ser definido como el signo de una Europa profundamente
diferente. La ex-Europa tenía unas fronteras que sobrepasaban
el continuum natural, a menudo también el histórico
y social, definiendo unas áreas de extraterritorialidad
militar, es decir zonas en las que la vida civil estaba sometida
a rígidas normas de vigilancia. Un límite militar,
como el antiguo pomerium, necesitaba zonas de impenetrabilidad
a sus dos lados, creaba una función basada en la suspensión
de las normales funciones civiles.
La frontera al este, para Italia, era la más intensamente
militarizada tanto en su vertiente occidental como en la oriental.
Gran parte de esa línea que dividía Friuli de Eslovenia
atraviesa un territorio de gran belleza natural y de relativa
escasez de población. La función militar, como paradoja,
atribuía de todas formas una función al ambiente
natural (áreas de protección armada) y también
a la escasez de población. Ahora, con la falta de aquella,
a menudo única, función, se da un ulterior proceso
de abandono de amplias porciones de territorio. Un ex-límite
militar asigna al territorio en sí una dimensión
suspendida, una tierra de nadie que ya no tiene la función
de observar mejor y amenazar a todo el que se acerque, sino que
sencillamente cae en el olvido, en el vacío funcional de
una Europa que ya no existe.
Las fronteras militares privadas de función, son devueltas
no sólo o no tanto a la acción de la naturaleza,
sino a una más lenta y discreta acción de nueva
colonización por parte del hombre, y por tanto de la sociedad
civil. El trabajo de Primoz Bizjak, es probablemente uno de los
trabajos más atentos y sensibles que haya sido realizado
a lo largo de una línea de confín militar. Las transformaciones
radicales europeas se apoyan sobre unas específicas manufacturas
arquitectónicas: las que materialmente hospedaban al personal
de la armada nacional yugoslava (no hubo casi nunca militares
de origen esloveno en la frontera italiana). La gran historia
se traduce en el detalle, se refleja con precisión, en
las denominadas 'karavle'. Se convierte en microhistoria, y un
fotógrafo atento construye una extraordinaria narración
visual, de lo que sucede en un ex-límite militar que partía
de los Alpes, de la zona del triangulo ítalo-austríaco-esloveno
y llegaba hasta el Adriático, cerca del Golfo de Trieste.
La secuencia de fotografías, rigurosas, realizadas por
quien ha interiorizado bien la lección minimalista y analítica
de la gran fotografía contemporánea, sobre todo
la de Bernd y Hilla Becher, muestran lo que ha ocurrido y sucede
todavía con las 'karavle': distintos niveles de abandono
y de la imparable acción de la naturaleza, la reutilización
de los edificios para las funciones ahora completamente desarmadas
de la sociedad civil, (casas, algún local). El módulo
arquitectónico es el mismo, formando parte de un ex-sistema
militar; mismo el análisis fotográfico que muestra
unos setenta 'karavle', todos los existentes en la frontera ítalo-eslovena.
Siempre diferente es, en cambio, como aparece cada uno de esos
mismos edificios, a veces tan derruidos que no queda más
que una muestra de muralla. Pero no hay selección, basada
sobre las condiciones de la manufactura, o sobre su tamaño.
Se trata de construir un repertorio, la situación de una
línea fronteriza: qué queda después de la
caída de lo que motivaba su existencia. La historia se
convierte en microhistoria: es a través de esta última
que emerge la Europa de nuestros días. No tanto la institucional,
sino la concreta, que se traduce en la restauración de
un techo, en el abrir una puerta. En el hacer una foto sin que
resuene en el aire ninguna amenaza.
Riccardo Caldura
Octubre 2005
Nací en un país que se llamaba
Yugoslavia. Cuando tenía ocho años fuimos organizadores
de los juegos olímpicos invernales en Sarajevo. Recuerdo
el entusiasmo que había en nuestra escuela cuando Jure
Franko, que era de mi ciudad, ganó la medalla de plata.
No mucho mas tarde la geografía europea cambió radicalmente.
En nuestro caso todo empezó en 1991, el dia que acabé
la escuela elemental. De repente dejamos de ser hermanos.
Los eventos que ocurrieron primero en Eslovenia, luego en Croacia,
Bosnia, Kosovo y Serbia los tenemos todos más o menos claros.
Fueron uno de los temas principales de los medios de comunicación
durante varios años, y no es mi intención explicarlos
y hablar de ellos. Lo que presento es un trabajo sobre lo que
queda en el día de hoy de esta »célebre«
ciudad que hospedó las olimpiadas. No sólo de la
ciudad sino también de vastas regiones de pueblos en algunas
ex-repúblicas de la antigua Yugoslavia.
Como en el caso de Bosansko Grahovo, que hoy es una ciudad "fantasma"
pero hace años en Yugoslavia era un centro importante de
la región. Entre las ruinas de la ciudad, que fue quemada
completamente, se encuentra "Dom Kulture Gavrilov Princip"
(Centro Cultural Gavrilov Princip). Fue construído en el
país natal y en honor al hombre que el 28 junio del 1914
asesinó al archiduque Francisco José (heredero al
trono del Imperio Austro-Húngaro) y fue la chispa que provocó
la Primera Guerra Mundial. Después de menos de un siglo
y tres guerras la ciudad quedó deshabitada, pero repleta
de recientes monumentos a los nuevos héroes.
La misma suerte tocó a muchísimos pueblos, regiones
enteras que todavía siguen vacías, o casi. Los jóvenes
no vuelven porque no hay nada, no hay escuelas, fábricas...
Los pocos que han vuelto son los ancianos. A estos últimos,
las ayudas internacionales, o de los mismos que quemaron su pueblo,
cubren los techos de las casas destruídas. En la mayoría
de los casos son rehabilitaciones muy modestas, que cubren sólo
una parte del edificio, pero es suficiente para dar hogar a dos
ancianos.
No es un trabajo que tiene pretensiones políticas, nacionalistas
o indentificar a los "malos".Es simplemente poner la
cámara delante, intentar hacer un fotografía "objetiva".
Aunque creo que a nosotros, a quienes la guerra no tocó,
o lo hizo solo parcialmente es difícil comprenderlo.
En todo el trabajo, un rol determinante es el representado por
el uso de la cámara de gran formato, cuyas modalidades
operativas condicionan fuertemente la actitud mental del fotógrafo.
El lugar se escoge con tranquilidad, el encuadre es estudiado
y sopesado sin prisa, la exposición calibrada. Los tiempos
de ejecución son lentos, meditados y todo lo que se refleja
en el trabajo resulta inevitablemente "ordenado" aunque
lo que representa es el desorden.
Una parte de trabajo esta hecho de noche, aprovechando una de
las características de la fotografía que la hace
más penetrante en la oscuridad, respecto al ojo humano:
la capacidad de "sumar" la luz en las largas exposiciones,
registrando sobre la emulsión fotosensible formas y colores
que nuestra vista no percibe, o percibe de forma diferente .
Primoz Bizjak
1 - Guido Cecere sobre
el trabajo de Venezia, 2003
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